A mis recuerdos llega tu imagen
reflejo de aquella copa de vino
recordándome las delicias de ambos,
tu pasabas los cuarenta y cinco
vino a recordarme tus besos
de quinceañera perdidos,
para disfrutar del encanto
conque tus labios reflejan en los míos
toda la energía de aquel lindo sitio
con tu mirada reclamando la mía
entendiendo que la razón de tu sonrisa,
fue el milagro de amarnos
con la magia de los años
sin reparar en antiguas heridas,
el reclamo de mi corazón regalándose
a tu cuerpo olvidándose del mío,
la memoria
con que recreas cada encuentro
sin importarte si luce el sol o las estrellas,
repitiendo cada caricia
haciéndola interesante
por el simple hecho de estar conmigo,
tu éxito siempre será el mío
por la forma que tienes de disfrutar
de cada uno de mis triunfos
acrecentando mis ganas de querernos
como mínimo mil años más…